Lo siento, lo noto, ya llega, ayyyyyyyyyy !! Otra vez ese vértigo, otra vez ese impulso, otra vez... y entonces lo hago.
No me ha hecho falta pensar, no me ha hecho falta absolutamente nada, tenía que hacerlo.
A veces, es necesario dejar la cordura a un lado, dejar lo que se supone que es correcto, lo bueno, lo fácil y apostar.
A veces, toca creer en cosas increíbles, mirar donde nadie ve nada, alejarse de miedos absurdos, de vergüenzas, de orgullos, sonreír y decir, sí voy a tener el valor de hacer lo que realmente quiero hacer.
No es tan difícil y créeme, no pierdes nada.
lunes, 10 de enero de 2011
domingo, 9 de enero de 2011
Lio, desorden, yo
Tengo ganas de escribir, seguramente más que nunca, tengo ganas de poder expresarme y de ver como las palabras salen solas, casi sin pensar, pero cuando me siento, no sé cual es la manera de decir todas esas cosas, no sé ni si quiera si quiero decirlas, siento que hay algo que me frena con mucha fuerza y creo que ese algo soy yo misma. me doy cuenta de lo atravesada que puede llegar a ser mi cabeza, de los líos que tengo dentro de mi mente, del desorden infinito de mí habitación. Siento que tengo algo muy importante dentro, como una bomba de sentimientos y sensaciones que no se cómo definir, quizá sea eso lo que me ocurre, no sé cómo colocarlo todo dentro de mí para poder sacarlo sin causar estragos.
Voy a empezar a colocar mis armarios, después ya veremos qué pasa con mi cabeza.
Voy a empezar a colocar mis armarios, después ya veremos qué pasa con mi cabeza.
¿No crees?
y que no aprendo... y que siempre hago exactamente las mismas cosas, y que a pesar de tantas charlas, de tantas horas de reflexión, siempre llega el momento en el que todo lo avanzado se va, no sé muy bien a dónde pero todo desaparece y vuelvo a ser exactamente igual que siempre.
Ya he llegado a la conclusión de que es imposible cambiar, porque todo ese cambio es fingido y quieras o no, las cosas te dolerán como te dolieron, y los fallos los tendrás tarde o temprano.
Después de mucho meditar a cerca de qué es lo que debo hacer, me ha quedado bastante claro que es necesario no intentar cambiar, solamente si en un momento exacto te das cuenta de que algo que haces no tiene lógica, hasta entonces, si cambias por el simple hecho de que alguien te lo exija... sólo te creará frustraciones innecesarias.
Yo hoy por hoy sé como soy, se cómo me gusta ser y cómo me gustaría no ser, pero es así, no hay mas explicaciones.
Ya he llegado a la conclusión de que es imposible cambiar, porque todo ese cambio es fingido y quieras o no, las cosas te dolerán como te dolieron, y los fallos los tendrás tarde o temprano.
Después de mucho meditar a cerca de qué es lo que debo hacer, me ha quedado bastante claro que es necesario no intentar cambiar, solamente si en un momento exacto te das cuenta de que algo que haces no tiene lógica, hasta entonces, si cambias por el simple hecho de que alguien te lo exija... sólo te creará frustraciones innecesarias.
Yo hoy por hoy sé como soy, se cómo me gusta ser y cómo me gustaría no ser, pero es así, no hay mas explicaciones.
sábado, 8 de enero de 2011
Me lo creo
Me alejo y lo hago segura.
Me alejo y prometo no volver a volver.
Me alejo y pienso que es lo mejor que puedo hacer.
Me alejo, cuando lo estoy haciendo aparecen trampas... las supero y sigo.
Me alejo y pienso en todo lo que me impulsa a hacerlo.
A veces me toca correr, a veces toca caminar despacito sin que nadie me oiga... a veces prefiero parar, descansar un poquito, coger fuerzas y seguir.
A veces siento que es tan fácil que me asusta, a veces me veo capaz de todo.
Pero siempre llega ese día ocho de cada mes...
en el que temo que llegue mañana.. no sé si seguiré siendo tan fuerte.
en el que temo que llegue mañana.. no sé si seguiré siendo tan fuerte.
Pero pensándolo bien, mañana, no habrá cambiado nada, todo seguirá igual que hoy, que ayer... yo seguiré siendo la misma y seguro, que una vez más... mañana pasa.
Que un día tonto no es pa' tanto por muy largo que sea.
martes, 4 de enero de 2011
Creo en todos los momentos
Sentí que me había dado por vencida. Sentí que me había quedado vacía, sentí que no saldría de ese circulo absurdo, que me estaba volviendo loca.
Creí que jamás podría volver a ser yo, la misma de siempre, la que se preocupaba por sus amigos y sus estudios, aquella que tenía una relación especial con su familia, aquella que lo daba todo en todo.
Llegué a asustarme cuando dejé de reconocerme, llegué a sentir un miedo extraño al pensar en que quizá había olvidado quién era realmente y nunca volvería a encontrarme.
Todo me importaba demasiado, mucho más de lo normal, todo se hacía un mundo en mi cabeza, todo dolía de una manera increíble, no podía seguir así, no podía seguir viviendo de esa manera, no tenía mas ganas de seguir así, con sonrisas artificiales, con miradas complices, con aquella soledad... aquella soledad que no existía, aquella soledad que sólo sentía yo, aquella soledad que nadie podía quitarme.
Recapacité y me dí cuenta, nadie podía cambiarlo, reflexioné y pude ver que no era nada lo que me ocurría, que mi vida estaba como siempre, que lo que había desaparecido no dolía tanto, que las cosas ocurren y ni yo ni nadie puede controlarlo, y comencé a entender que no es necesario estar siempre con una sonrisa en la cara, que no es necesario fingir, que no es necesario sacar de mi algo que no hay.
Hay momentos en la vida más sencillos, hay momentos más aburridos en los que puedes sentir que necesitas un cambio, que tu vida no va a ninguna parte, hay momentos de estrés, momentos en los que ves que todo se te va de las manos, hay momentos felices que por desgracia no duran demasiado, hay momentos tristes y todos estos momentos son los que nos hacen aprender, los que nos hacen ver la vida desde diferentes puntos de vista, los que nos hacen ser como somos. Hay que vivir todos los momentos, es así.
A mi me ha empezado a gustar esto de que mi vida cambie, es interesante, nunca sabes lo que puede pasar.
Creí que jamás podría volver a ser yo, la misma de siempre, la que se preocupaba por sus amigos y sus estudios, aquella que tenía una relación especial con su familia, aquella que lo daba todo en todo.
Llegué a asustarme cuando dejé de reconocerme, llegué a sentir un miedo extraño al pensar en que quizá había olvidado quién era realmente y nunca volvería a encontrarme.
Todo me importaba demasiado, mucho más de lo normal, todo se hacía un mundo en mi cabeza, todo dolía de una manera increíble, no podía seguir así, no podía seguir viviendo de esa manera, no tenía mas ganas de seguir así, con sonrisas artificiales, con miradas complices, con aquella soledad... aquella soledad que no existía, aquella soledad que sólo sentía yo, aquella soledad que nadie podía quitarme.
Recapacité y me dí cuenta, nadie podía cambiarlo, reflexioné y pude ver que no era nada lo que me ocurría, que mi vida estaba como siempre, que lo que había desaparecido no dolía tanto, que las cosas ocurren y ni yo ni nadie puede controlarlo, y comencé a entender que no es necesario estar siempre con una sonrisa en la cara, que no es necesario fingir, que no es necesario sacar de mi algo que no hay.
Hay momentos en la vida más sencillos, hay momentos más aburridos en los que puedes sentir que necesitas un cambio, que tu vida no va a ninguna parte, hay momentos de estrés, momentos en los que ves que todo se te va de las manos, hay momentos felices que por desgracia no duran demasiado, hay momentos tristes y todos estos momentos son los que nos hacen aprender, los que nos hacen ver la vida desde diferentes puntos de vista, los que nos hacen ser como somos. Hay que vivir todos los momentos, es así.
A mi me ha empezado a gustar esto de que mi vida cambie, es interesante, nunca sabes lo que puede pasar.
domingo, 2 de enero de 2011
Mi deseo..
Aquí estoy, sentada en mi cuarto y pensando que voy a pedir un deseo, mi deseo, porque no me gusta eso de tener que proponerme cosas que se que no voy a cumplir.
Quiero pedir un deseo y que se cumpla, que ese deseo me cambie la vida, el deseo que me haga volver a sonreír como hace mucho que no sonrío.
Un deseo especial, un deseo diferente a todos los deseos que puedan pedirse en este mundo, un deseo increíblemente importante, un deseo que dure para siempre.
Será sin duda, el mejor deseo de todos los deseos.
Lo siento...no te lo puedo decir, sino no se cumplirá.
sábado, 1 de enero de 2011
Tres
Éramos tres, solamente tres, hacía un ratito habíamos llegado a ser cuatro, pero pronto volvimos a ser tres.
Sí, era la noche de nochevieja y lo normal es que se una toooda la familia y se hagan mil platos de comida, y haya niños corriendo por el salón y los típicos tíos y hermanos fumando en la cocina... Pero nosotras solo éramos tres.
Al principio, sentí mucha pena, mucha pena al pensar en por qué yo no podía tener esa suerte aquel día, en que quería que estuviéramos todos juntos y que aquella fuera una navidad como muchas otras.
Pero precisamente en ese momento, miré sus caras, en especial la una de ellas y vi lo muchisimo que necesitaba ese momento, ese momento con nosotras dos, esas risas por cualquier tontería que duraban horas. Esas burradas dirigidas a la televisión por lo cutre que se está volviendo todo.
No seguimos las normas, cada una hizo las cosas como quiso, cada una se reía de manera diferente, nos mirábamos y pensábamos en lo a gusto que nos sentíamos siendo nosotras tres, las tres de siempre, las tres en las que no existían esas tiranteces que suelen surgir con los demás componentes de mi familia, éramos las tres de verdad.
Y fue en ese momento cuando comprendí, que efectivamente, estas navidades sí han sido especiales, porque a pesar de sus diferencias con otras navidades, jamás me he sentido tan cómoda como cuando vi a mi abuela riéndose como hacía tiempo que no le veía y a mi madre sonriendo por ello.
No es necesario seguir las normas, no hace falta ser uno más, simplemente hay que buscar el momento y la compañía indicada para hacer de cada momento, un momento inolvidable.
Seguiremos practicando.
Sí, era la noche de nochevieja y lo normal es que se una toooda la familia y se hagan mil platos de comida, y haya niños corriendo por el salón y los típicos tíos y hermanos fumando en la cocina... Pero nosotras solo éramos tres.
Al principio, sentí mucha pena, mucha pena al pensar en por qué yo no podía tener esa suerte aquel día, en que quería que estuviéramos todos juntos y que aquella fuera una navidad como muchas otras.
Pero precisamente en ese momento, miré sus caras, en especial la una de ellas y vi lo muchisimo que necesitaba ese momento, ese momento con nosotras dos, esas risas por cualquier tontería que duraban horas. Esas burradas dirigidas a la televisión por lo cutre que se está volviendo todo.
No seguimos las normas, cada una hizo las cosas como quiso, cada una se reía de manera diferente, nos mirábamos y pensábamos en lo a gusto que nos sentíamos siendo nosotras tres, las tres de siempre, las tres en las que no existían esas tiranteces que suelen surgir con los demás componentes de mi familia, éramos las tres de verdad.
Y fue en ese momento cuando comprendí, que efectivamente, estas navidades sí han sido especiales, porque a pesar de sus diferencias con otras navidades, jamás me he sentido tan cómoda como cuando vi a mi abuela riéndose como hacía tiempo que no le veía y a mi madre sonriendo por ello.
No es necesario seguir las normas, no hace falta ser uno más, simplemente hay que buscar el momento y la compañía indicada para hacer de cada momento, un momento inolvidable.
Seguiremos practicando.
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